El Xilópalo recuerda a Cristian Herrera y su legado en el periodismo regional
El periodista Cristian Herrera Nariño dejó una obra marcada por la investigación judicial, la frontera y el conflicto en Norte de Santander. En 2020, el Xilópalo reconoció su reportaje sobre el control de carteles mexicanos en la coca del Catatumbo, una investigación que hoy forma parte de su legado.
La investigación que puso el foco en el Catatumbo
En noviembre de 2019, Cristian Herrera publicó en La Opinión el reportaje “Mexicanos controlan el 80% de la coca del Catatumbo”, una investigación sobre la presencia de los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación en una de las regiones más golpeadas por los cultivos ilícitos, los grupos armados y la ausencia institucional.
El trabajo fue reconocido en 2020 por el Premio Nacional de Periodismo Digital Xilópalo, en la categoría Reportaje o Investigación. En su comentario, el jurado señaló que el reportaje era “un claro reflejo de cómo los carteles mexicanos se adueñaron del negocio de la coca en una región que por años ha sido dominada por los grupos armados ilegales y donde el Estado colombiano no tiene ningún tipo de control”.
La fuerza del reportaje estaba en su forma de narrar el control criminal desde el territorio. Herrera recogió testimonios de campesinos, fuentes de inteligencia y autoridades para explicar cómo los compradores mexicanos llegaron a negociar directamente la hoja y la base de coca, sin depender siempre de intermediarios locales.
Uno de los testimonios incluidos en la investigación resumía el cambio que vivían los cultivadores: “están forrados en plata, pagan al contado y mucho mejor que la guerrilla”. La frase, atribuida a campesinos consultados por el periodista, mostraba una transformación concreta: la entrada de nuevos compradores, con más dinero y mayor capacidad para reorganizar el negocio ilegal.
Un periodista de frontera
Herrera hizo reportería en una región donde informar sobre narcotráfico, conflicto armado, corrupción y seguridad implica riesgos directos. Su trabajo estuvo ligado a La Opinión, medio en el que cubrió durante años temas judiciales y de orden público. También impulsó proyectos digitales como Cúcuta Real y Cúcuta al Rojo Vivo.
Además de reportero, fue corresponsal de la Fundación para la Libertad de Prensa en Norte de Santander. Desde ese rol acompañó y documentó agresiones contra periodistas en una zona donde la censura, las amenazas y la presión de actores ilegales hacen parte del contexto en el que se ejerce el oficio.
El 6 de junio de 2026, Cristian Herrera fue asesinado en Cúcuta. Tras el crimen, organizaciones de prensa pidieron que la investigación judicial tuviera en cuenta su labor periodística como hipótesis prioritaria y que se esclarecieran tanto los autores materiales como los posibles determinadores.
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Una memoria ligada al oficio
Recordar a Cristian Herrera desde el Xilópalo no es solo mencionar un premio o una investigación. Es reconocer una forma de hacer periodismo regional: salir al territorio, hablar con fuentes expuestas, proteger identidades, contrastar versiones oficiales y explicar cómo operan poderes ilegales que afectan la vida cotidiana de comunidades enteras.
Su reportaje sobre la coca del Catatumbo dejó una lección vigente para el periodismo colombiano. Las historias sobre crimen organizado no se cuentan únicamente con cifras de incautaciones o partes oficiales. También requieren escuchar a quienes viven bajo esas economías, revisar las rutas del dinero, identificar a los actores armados y mostrar cómo la ausencia del Estado abre espacio a otros poderes.